lunes, 15 de junio de 2009

¿Por qué?

Hace tiempo me cojiste de la mano. Te molestaste, cada tarde durante meses, en tomar café conmigo y hablarme. De cualquier cosa, no importaba, me hablabas para ganarte mi confianza. Yo estaba rota y me cojiste de la mano. Me enseñaste a hablar, y a caminar, y a volver a sonreir. Me cojiste de la mano y fuiste zurciendo todo lo que estaba descompuesto. Te convertiste en mi familia, nos convertimos mutuamente en familia.

El tiempo pasó, y nos distanciamos. Por tonterías, como siempre sucede. Pero tu ya habías encontrado otra alma rota que te entendía mejor que yo. Yo me fui alejando, a pesar de nadar contra corriente, por todo lo que hubo, por todo lo que fuimos. Por que al fin y al cabo, tu eras la familia que había elegido, la que no te impone nadie. Y la familia es eso, no? Estar ahí a pesar de todo. Y yo seguía nadando contra corriente. Tu no me veías apenas, me convertí en una sombra de tu nuevo ídolo. Yo no recibía llamadas, ni mensajes, ni apoyo,... ya no existía. Pero, "no importa", pensé. La familia es la familia, da igual que no me vea. Ahora lo está pasando mal, y si me necesita solo tiene que girar la cabeza para ver mi cara y saber que sigo estando aquí.

En realidad siempre he sido una estúpida. Pensaba en conceptos como lealtad, amistad, fidelidad,... Una vez me dijeron que mis valores están pasados de moda un par de siglos, quizá sea cierto. Tu siempre has dicho que "cada persona tiene su momento, su lugar y su uso", y yo pensé que escapaba de esa definición. Ilusa. Tonta. Idiota. Mi momento, mi lugar y mi uso ya pasaron, así que, ¿qué lugar ocupo en tu vida ahora? Evidentemente ninguno. ¿Qué lugar ocupo en tus recuerdos? Idem, a la vista de los acontecimientos.

Me siento traicionada. Y es absurdo, porque en realidad no debí esperar nada de ti, ya que mi momento, mi lugar y mi uso pasaron. Me empeñe en pensar que no era así, que, de algún modo, yo seguía siendo importante para ti, aunque fuera por todo lo que compartimos en el pasado, por todo lo que hicimos la una por la otra. En fin, ahora intentas conquistar Gondal, y hacer como si nada. Y mi estómago se encoge, estúpida de mi, porque me siento traicionada. Definitivamente mis valores están pasados de moda. ¿Lealtad? Que idiota, probablemente ni aparezca ya en la RAE porque la gente ha olvidado su significado, y lo que no se usa se deshecha, ¿no era así?

Espero que todo el dolor que estás causando merezca la pena. Espero que recuperes tu relación y tu vida sea prospera y feliz. Espero, de verás, que todo te vaya bien y que haya merecido la pena. Al menos así pensaré que todo responde a un orden cósmico superior, o qué se yo...

4 comentarios:

Carmen Moreno dijo...

La lealtad, la fidelidad... Existen, existen. No desconfíe usted

Peter dijo...

Lealtad: Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.


Los que tienen palabra y la cumplen.
Los que tiene honor.
Los que son buenos.
Esas personas son leales.

Existen, niña zoe. Y usted conoce a varias, aunque no se lo crea ;-)

Microalgo dijo...

La hombría y la mujería de bien.

Que lo va a pillar la Menistra y le va a dar pal pelo.

No olvide Usted devolver bien por bien. A la larga funciona. La menos, funcionará para ser Usted mejor.

Migue Gómez dijo...

yo digo lo mismo que el microalgo... y punto :P